El modernisme al Cementiri de Sinera
Sortida del 21 de maig de 2009
Un rápido paseo matinal nos ha llevado a un grupo de socios del aula hasta el cementerio de Arenys. Mientras ascendíamos por el camino de la Piedad pudimos disfrutar de una magnifica panorámica.
Acompañados, y guiados por el historiador Joan Miquel Llodrà, historiador de arte, esta visita, ha supuesto, un valioso complemento a la conferencia que sobre la arquitectura modernista nos había ofrecido unos días antes.
Situado en un alto, y próximo a la ermita de la Piedad, el cementerio mira al mar. Fue inaugurado en 1868. Construido sobre tres grandes terrazas escalonadas en sentido ascendente unidas por escalinatas. El recinto está cerrado por un muro. En las dos primeras terrazas se sitúan los nichos. En la tercera, hay tumbas y panteones de familias acomodadas, e, ilustres, hechas por escultores de renombre: como la de la familia Mundet, ó la familia Massaguer, ambas con esculturas de Josep Llimona; la de Solá Vilardell, con la Piedad, de Venanci Vallmitjana; y la de Josep Arnau, con la Trinidad, del mismo artista; la de Iu Bosch es un magnifico templete neogótico de Enric Sagnier de 1918. A uno y otro lado las esculturas de Joan Barrera, Josep Carcassó y Frederic Marés observan, sin ver, el paso de los tiempos.
- Tanto el cementerio como los panteones están muy bien cuidados.
En la segunda mitad del siglo XIX , la burguesía no quiere solo misas y plegarías en honor a sus muertos. Quieren monumentos que perpetúen su memoria a través de los tiempos, convirtiéndose así en sitios donde la fantasía y la creación artística llegan con libertad. Desde siempre ha existido una relación entre el arte y la muerte.
Acabada la visita y agradecidos nos hemos despedido, pero no hemos osado salir sin dar una ultima ojeada al sencillo nicho de Salvador Espriu.
Frente a nosotros el pasillo de rectos cipreses alineados se recortan sobre el mar infinito, y tras nuestro queda la calma y el silencio de Sinera.
Katy Gimeno.
